Hoy ha sido el cúlmen de una semana un poco peculiar, cosas extrañas han sucedido, tan extrañas que sólo podría llevarlas a la pantalla grande Tim Burton con guión de los chicos de The Big Bang Theory.
Todo comienza con la hospitalización de mi padre por un derrame cerebral, cosa que me ha hecho pensar en la futilidad de nuestra existencia (y en las veces que me repitieron durante mi escolarización Las coplas a la muerte de mi padre: nuestras vidas son como los ríos que van a morir al mar).
La última vez que pensé en lo extrañado que estaba porque todo me iba bien casi pierdo la habitación y el trabajo. A la segunda, casi vuelvo a perder la habitación de nuevo.
En la casa que comparto, uno de los que estaban en el contrato es de Nicaragua. Viajo a su país y le negaron la reentrada en el Reino Unido. Total: comienzan las peleas e incertidumbres con nuestro futuro. Ante la amenaza de Barbara, que se autoproclamó nuestra líder (pero como está bárbara lo aceptamos), el casero aceptó prorrogar el contrato.
Hasta aquí, me recuerda a una reinterpretación de película de sobremesa.
Hoy, nos han cortado la electricidad en la oficina por no pagar. Por no pagar el hijodeputa del casero, que debe 4000 libras a EDF (seguro que mis seguidores iberdrolos se han indignado).
Como nos habían echado la bronca por usar el aseo de las mujeres, el de los hombres lleva tres meses con el letrero de fuera de servicio, y claro a estas alturas si arrojas su contenido a un lejano planeta puedes crear VIDA. También nos abroncaron por no activar la alarma al irnos, menos mal que aún no han descubierto (ni lo harán) que fumábamos en la oficina. Pero que esperais juntando a un irlandés, un inglés y a mí?
Seguro que habeis pensado chiste.
El caso es que estaban discutiendo qué hacer, y cuando el jefe me ha dicho que nos ibamos a casa a las doce, pensaba que bromeaba.
Total, yo indeciso por si cerraba el ordenador y me iba a por la hembra, o seguir trabajando. Dura disyuntiva, pues estoy haciendo un juego donde puedes comprar mujeres ligeras de ropa, y disfruto viendo porno con la firme convicción de estar realizando mi trabajo. Entre foto y foto editada, pico un poco de código javascript y me he currado una interfaz sucia.
Se acabó el fumar cigarrillos de liar en la puerta de google, trabajan a nuestro lado. Ni el fantástico bar de enfrente, está al lado de una galería de arte que se llama Back to Work (y da remordimientos), pero es lo más parecido a un club inglés donde me van a dejar entrar.
El viernes pasado estuve allí por primera vez, mis colegas del chiste, habían ido hace tiempo y la primera vez no les dejaron pasar, pero cuando explicaron que trabajábamos en frente nos invitaron. A la entrada tienes una magnífica selección de habanos, y arriba una terraza cubierta donde puedes fumar (los ricos no fuman costo sino Cohibas, y beben champagne, yo en cambio lio Golden Virginia y procuro acertar con la pinta más barata).
Tras los créditos, lo único bueno es que he descubierto que el grupo de tecnología de UK Google sigue mi cuenta de twitter. Os dije que había toque geek.